lunes, 23 de diciembre de 2013

GERMINADOS EN LA NUTRICIÓN Y SALUD HUMANA

La germinación hace que las semillas de cereales y leguminosas aumenten su valor nutricional. Cuando un grano cuenta con el agua, el oxígeno y el calor necesario, germina para formar un nuevo ser vivo, una planta que a su vez producirá nuevas semillas.

Cualquier semilla de leguminosa o grano de cereal puede ser germinado; los más apreciados por su textura y por el buen sabor de sus brotes son los obtenidos de legumbres (soja verde, judía mungo, alfalfa), cereales (trigo, cebada) y de berro, rábano, calabaza, girasol, lino y sésamo.
Germinar una semilla en nuestra propia casa Aunque se encuentran productos germinados en establecimientos de alimentación biológica y herbodietética, podemos elaborarlos en nuestra propia casa, si seguimos estos pasos:
• Seleccionar semillas apropiadas para ser consumidas germinadas, en buenas condiciones higiénicas y de conservación.
• Ponerlas a remojo en un frasco de vidrio (nunca de metal) tapado con una tela fina. La cantidad de agua: tres o cuatro veces superior al volumen de semillas. 
• Dejar reposar las semillas durante 12 horas en un lugar oscuro y cálido. 
• Desechar el agua y lavar las semillas con agua tibia. Enjuagarlas y cambiar el agua dos o tres veces al día hasta que se vean los brotes (tardan de dos a cinco días). Las semillas no germinadas se han de tirar.


¿Qué son los brotes germinados?

Los germinados son el inicio de la producción orgánica tanto en la nutrición humana como animal  en pequeñas especies como la producción de gallinas en pastoreo para la producción  de huevos, pollos, guajolotes o pavos   en la producción orgánica de carne, producción de leche en cabras y en la producción de cabritos. se considera importante debido a que el mercado de orgánicos está creciendo en forma exponencial y se requiere de una producir de una manera sana y eliminar los químicos en la nutrición.



Las semillas proceden de los primordios o rudimentos seminales de la flor, una vez fecundados y maduros (Figura 1). 


Figura 1


Figura 1 Origen de los distintos elementos que constituyen la semilla y el fruto. Los tegumentos protegen el primordio o rudimento seminal. La nucela es la parte interna del rudimento seminal, rodeada por los tegumentos, en la cual se contiene el saco embrionario. La doble fecundación de las Angiospermas genera un núcleo secundario (a partir de los núcleos polares y un gameto masculino) y un zigoto. Perispermo es el tejido reservante de origen nucelar que se encuentra en algunas semillas. En cada caso se indica la dotación cromosómica: n, haploide; 2n, diploide; 3n, triploide. [Figura modificada a partir de Pérez García, F. y Martínez-Laborde, J.B.(1994). "Introducción a la Fisiología Vegetal". Ediciones Mundi-Prensa]


Su función es la de dar lugar a un nuevo individuo, perpetuando y multiplicando la especies a la que pertenece. La semilla consta esencialmente de un embrión (formado por un eje embrionario y uno, dos o varios cotiledones), una provisión de reservas nutritivas, que pueden almacenarse en un tejido especializado (albumen o endospermo) o en el propio embrión, y una cubierta seminal que recubre y protege a ambos (Figura 2).


Figura 2.


Figura 2 Estructura de distintos tipos de semillas. (Arriba) Semillas de ricino (Ricinus communis), con abundante endospermo que envuelve a los dos cotiledones. (Medio) Semilla de judía (Phaseolus vulgaris) mostrando los dos grandes contiledones que absorben el endospermo antes de la germinación. (Abajo) En el maíz (Zea mays) la semilla es diferente a las anteriores; el único cotiledón que posee es una estructura que absorbe el endospermo denominada escutelo.  [Figura modificada a partir de Moore, R. et al., (1998). "Botany". 2nd ed. WCB McGraw-Hill]



Las semillas son la unidad de reproducción sexual de las plantas y tienen la función de multiplicar y perpetuar la especie a la que pertenecen. Además, es uno de los elementos más eficaces para que la especie se disperse, tanto en el tiempo como en el espacio. Para que la semilla cumpla con su objetivo es necesario que el embrión se transforme en una plántula, que sea capaz de valerse por si misma y, finalmente convertirse en una planta adulta. Todo ello comprende una serie de procesos metabólicos y morfogenéticos cuyo resultado final es la germinación de las semillas.

Proceso de Germinación: 

Para que el proceso de germinación, es decir, la recuperación de la actividad biológica por parte de la semilla, tenga lugar, es necesario que se den una serie de condiciones ambientales favorables como son: un sustrato húmedo, suficiente disponibilidad de oxígeno que permita la respiración aerobia y, una temperatura adecuada para los distintos procesos metabólicos y para el desarrollo de la plántula.

La absorción de agua por la semilla desencadena una secuencia de cambios metabólicos, que incluyen la respiración, la síntesis proteica y la movilización de reservas. A su vez la división y el alargamiento celular en el embrión provoca la rotura de las cubiertas seminales, que generalmente se produce por la emergencia de la radícula.

Sin embargo, las semillas de muchas especies son incapaces de germinar, incluso cuando se encuentran en condiciones favorables. Esto es debido a que las semillas se encuentran en estado de latencia. Por ello, mientras no se den las condiciones adecuadas para la germinación, la semilla se mantendrá latente durante un tiempo variable, dependiendo de la especie, hasta que llegado un momento, pierda su capacidad de germinar.

Cuando una semilla germina, la primera estructura que emerge, de la mayoría de las especies, después de la rehidratación de los diferentes tejidos es la radícula. En aquellas semillas, en las que la radícula no es el primer acontecimiento morfológico, se consideran otros criterios para definir la germinación como: la emergencia del coleoptilo en granos de cereales; la obtención de plantas normales; o el aumento de la actividad enzimática, tras la rehidratación de los tejidos.

En el proceso de germinación podemos distinguir tres fases (Figura 3):


Figura 3

Figura 3 Esquema de las fases de la imbibición de agua por una semilla, medida mediante el incremento en peso fresco durante el proceso de germinación (Figura modificada de Azcón­-Bieto, J. y Talón, M. 1993. “Fisiología y Bioquímica Vegetal”. Interamericana/ McGraw-Hill. ). 


Fase de hidratación: La absorción de agua es el primer paso de la germinación, sin el cual el proceso no puede darse. Durante esta fase  se produce una intensa absorción de agua por parte de los distintos tejidos que forman la semilla. Dicho incremento va acompañado de un aumento proporcional en la actividad respiratoria.

Fase de germinación: Representa el verdadero proceso de la germinación. En ella se producen las transformaciones metabólicas, necesarias para el correcto desarrollo de la plántula. En esta fase la absorción de agua se reduce considerablemente, llegando incluso a detenerse.

Fase de crecimiento: Es la última fase de la germinación y se asocia con la emergencia de la radícula (cambio morfológico visible). Esta fase se caracteriza porque la absorción de agua vuelve a aumentar, así como la actividad respiratoria.

La duración de cada una de estas fases depende de ciertas propiedades de las semillas, como su contenido en compuestos hidratables y la permeabilidad de las cubiertas al agua y al oxígeno. Estas fases también están afectadas por las condiciones del medio, como el nivel de humedad, las características y composición del sustrato, la temperatura, etc. Otro aspecto interesante es la relación de estas fases con el metabolismo de la semilla.  La primera fase se produce tanto en semillas vivas y muertas y, por tanto, es independiente de la actividad metabólica de la semilla. Sin embargo, en las semillas viables, su metabolismo se activa por la hidratación. La segunda fase constituye un período de metabolismo activo previo a la germinación en las semillas viables o de inicio en las semillas muertas. La tercera fase se produce sólo en las semillas que germinan y obviamente se asocia a una fuerte actividad metabólica que comprende el inicio del crecimiento de la plántula y la movilización de las reservas. Por tanto los factores externos que activan el metabolismo, como la temperatura, tienen un efecto estimulante en la última fase.

En las dos primeras fases de la germinación los procesos son reversibles, a partir de la fase de crecimiento se entra en una situación fisiológica irreversible. La semilla que haya superado la fase de germinación tendrá que pasar a la fase de crecimiento y originar una plántula, o por el contrario morir.

Factores que afectan a la germinación:

Los factores que afectan a la germinación los podemos dividir en dos tipos:

Factores internos (intrínsecos): propios de la semilla; madurez y viabilidad de las semillas.
Entre los factores internos que afectan a la germinación estudiaremos la madurez que presentan las semillas y la viabilidad de las mismas. 


Madurez de las semillas: 
Decimos que una semilla es madura cuando ha alcanzado su completo desarrollo tanto desde el punto de vista morfológico como fisiológico.


La madurez morfológica se consigue cuando las distintas estructuras de la semilla han completado su desarrollo, dándose por finalizada cuando el embrión ha alcanzado su máximo desarrollo. También, se la relaciona con la deshidratación de los diferentes tejidos que forman la semilla. La madurez se suele alcanzar sobre la misma planta, sin embargo, existen algunas especies que diseminan sus semillas antes de que se alcance, como ocurre en las semillas de Ginkgo biloba o de muchas orquídeas, que presentan embriones muy rudimentarios, apenas diferenciados.

Aunque la semilla sea morfológicamente madura, muchas de ellas pueden seguir siendo incapaces de germinar porque necesitan experimentar aún una serie de transformaciones fisiológicas. Lo normal es que requieran la pérdida de sustancias inhibidoras de la germinación o la acumulación de sustancias promotoras. En general,  necesitan reajustes en el equilibrio hormonal de la semilla y/o en la sensibilidad de sus tejido para las distintas sustancias activas.

La madurez fisiológica se alcanza al mismo tiempo que la morfológica, como en la mayoría de las especies cultivadas; o bien puede haber una diferencia  de semanas, meses y hasta años entre ambas.

Viabilidad de las semillas:
La viabilidad de las semillas es el período de tiempo durante el cual las semillas conservan su capacidad para germinar. Es un período variable y depende del tipo de semilla y de las condiciones de almacenamiento.

Atendiendo a la longevidad de las semillas, es decir, el tiempo que las semillas permanecen viables, pueden haber semillas que germinan, todavía, después de decenas o centenas de años; se da en semillas con una cubierta seminal dura como las leguminosas. El caso más extremo de retención de viabilidad es el de las semillas deNelumbo nucifera encontradas en Manchuria con una antigüedad de unos 250 a 400 años.

En el extremo opuesto tenemos las que no sobreviven más que algunos días o meses, como es el caso de las semillas de arce (Acer), sauces (Salix) y chopos (Populus) que pierden su viabilidad en unas semanas; o los olmos (Ulmus) que permanecen viables 6 meses.

En general, la vida media de una semilla se sitúa entre 5 y 25 años

Las semillas pierden su viabilidad por causas muy diversas. Podríamos pensar que mueren porque agotan sus reservas nutritivas, pero no es así, sino que conservan la mayor parte de las mismas cuando ya han perdido su capacidad germinativa.

Una semilla será más longeva cuanto menos activo sea su metabolismo. Esto, a su vez, origina una serie de productos tóxicos que al acumularse en las semillas produce a la larga efectos letales para el embrión. Para evitar la acumulación de esas sustancias bastará disminuir aún más su metabolismo, con lo cual habremos incrementado la longevidad de la semilla. Ralentizar el metabolismo puede conseguirse bajando la temperatura y/o deshidratando la semilla. Las bajas temperaturas dan lugar a un metabolismo mucho más lento, por lo que las semillas conservadas en esas condiciones viven más tiempo que las conservadas a temperatura ambiente. La deshidratación, también alarga la vida de las semillas, más que si se conservan con su humedad normal. Pero la desecación tiene unos límites; por debajo del 2%-5% en humedad se ve afectada el agua de constitución de la semilla, siendo perjudicial para la misma.


En resumen podemos decir que, para alargar más tiempo la vida de una semilla, ésta debe conservarse en las siguientes condiciones: mantenerla seca, dentro de unos límites; temperaturas bajas y, reducir al mínimo la presencia de oxígeno en el medio de conservación.







Factores externos (extrínsecos): dependen del ambiente; agua, temperatura y gases.





La clave de su poder nutritivo
Los germinados son vegetales vivos que se encuentran en pleno crecimiento en el momento de su consumo. Por tanto se trata de un superalimento que además se desarrollan en cualquier época del año mientras haya un clima benigno y la humedad y el oxígeno suficiente. Con menos de una semana (alrededor de cinco días conseguimos un buen puñado de semillas germinadas que serán un complemento ideal para nuestra alimentación por su aporte en vitaminas y proteínas. No necesitan ni tierra ni sol sino tan sólo humedad para que la semilla inicie el proceso de consumir su “mochila de reservas nutritivas” y empiece a desarrollarse como planta sacando el brote y las raíces.

El proceso de germinado es el mismo que si queremos obtener una planta para cultivar en el huerto o nuestra terraza. Sin embargo, se da la posibilidad de que podamos obtener de este ya un alimento crudo y entero lleno de propiedades nutritivas y muy digestivo. Nuestro organismo los asimila muy fácilmente y estimula los procesos digestivos contribuyendo a la regeneración de nuestra flora intestinal. Las personas que practican una dieta vegetariana pero que no toleran las legumbres (que son una importante fuente de proteínas clave para nuestro organismo) tienen en los germinados una alternativa muy saludable. Los germinados también pueden cocerse (es un plato muy típico de la cocina china, los germinados de soja hervidos y salteados con tamari), y que aportan pues matices gustativos interesantes, pero que recién sacados del germinador, crudos y frescos es cuando son más saludables.










bullet

bullet

bullet

bullet

bullet
bullet
bullet
  

Figura17_3.jpg (35527 bytes)




Microgranja inspirada en origami para que crezcas germinados en casa

Microgarden es uno de los inventos más estéticos y funcionales para crecer germinados en casa.
3030579-slide-sliced1000x660
“Somos los nuevos granjeros, y la ciudad es nuestra granja”.

Si vives en un departamento sin acceso a un patio exterior, crecer alimentos puede ser dificultoso. Sin embargo, cada vez hay más maneras de hacerlo (en este bloghemos planteado bastantes). El nuevo Microgarden, un diminuto invernadero de origami que ahora está recaudando fondos en Indiegogo, podría ser la forma más sencilla y estética de tener un huerto de germinados en casa.
Los germinados, además de ser hermosos y fáciles de crecer, tienen alrededor de 40 veces más nutrientes que las verduras maduras. Microgarden es un kit que te facilita este proceso y además es transparente para que puedas ver todas las etapas de crecimiento.
 3030579-slide-opening1000x660-1
“Queríamos hacer algo que fuera muy fácil de usar”, apunta Anna Glansén, diseñadora en Tomorrow Machine, el estudio de diseño que desarrolló el Microgarden para INFARM, basada en Berlín. “No necesitas ser un experto en plantar, y ni siquiera tienes que regar tus plantas ya que el invernadero esta contenido en sí mismo”.
 3030579-slide-underneath1000x660
El pequeño jardín usa una sola hoja se plástico que se dobla como origami para proteger los germinados. Los diseñadores piensan que usar el kit ayudará a cambiar la manera en que los citadinos ven el alimento de su vida diaria. “Creemos que crecer tu propia comida cambia la manera en que te relacionas con ella y le da un mayor valor”, dice Glansén. “Serás menos propenso a desperdiciar el alimento que creces tú mismo”.
3030579-slide-closeup1000x660
En este video (en inglés) puedes ver cómo funciona Microgarden.






Instrucciones para preparar germinados, la mejor manera de comer semillas

La germinación aumenta el valor nutricional de las semillas de maneras increíbles y además mejora su sabor. Aquí te mostramos cómo prepararlos, paso por paso.
sprouts_cropped_lr
Con la germinación aumenta el valor nutricional de la semilla. La adecuada combinación de humedad, temperatura y oxígeno genera procesos enzimáticos, y en tan sólo unas pocas horas se modifica la composición química de la semilla; exquisita alquimia de vida. Lo que sucede con esto es lo siguiente:
Se quintuplica (al menos) el porcentaje de agua; los almidones se transforman en azúcares simples; aumentan las proteínas hasta un 20% y se descomponen en aminoácidos libres. Se magnifica la presencia de vitaminas (en especial B, D y E) y también se multiplican las enzimas y los oligoelementos. Las grasas se convierten en ácidos grasos libres, aumentan sus porcentajes de calcio, potasio y hierro y se sintetiza la clorofila.
La riqueza energética (nutritiva) presente en los primeros días de desarrollo del grano germinado nunca volverá a encontrarse a lo largo de la vida de la planta. Consumir germinados regula tu sistema digestivo y endócrino, depura tu organismo y acelera tu metabolismo.
Como es de esperarse, la mayoría de los brotes no se suelen encontrar en supermercados, pero sí se pueden preparar en casa. Es fácil y económico… y realmente saben mejor así. Al comer germinados tu jardín interno sonríe, te revitalizas y se reescribe la química de tu cuerpo. Son alimento de dioses, vida en un bocado.
alimentos-germinados
 A continuación una guía para alimentar el brote verde en ti:
 ¿Qué puedes germinar y qué aporta cada grano?
-       Garbanzo: rico en carbohidratos, fibra, calcio, proteínas, magnesio, potasio y vitaminas A y C y, a diferencia del frijol, no fermenta.
-       Chícharo: brinda fibra, hierro, magnesio y potasio, clorofila, proteínas, carbohidratos y vitamina A.
-       Sésamo, almendra y girasol: aportan calcio, que también se encuentra en la alfalfa y la lenteja.
-       Alfalfa: es uno de los más completos porque tiene los aminoácidos más importantes, las vitaminas A, B, C, E y K, también calcio, hierro (mucho), zinc, selenio, potasio y magnesio.
-       Berro: depura la sangre porque elimina toxinas. Contiene hierro, fósforo, zinc, cobre, manganeso, yodo y calcio. Asimismo, vitaminas A, B2, E y especialmente C.
-       Mostaza: tiene proteínas, lípidos y vitamina C.
-       Lenteja: rica en proteínas, vitamina C, hierro y, según dicen, retrasan el envejecimiento.
Kresse
 ¿Cómo germinar en casa?
-       Compra las semillas, granos y legumbres en tiendas de productos naturales o mercados orgánicos. Evita comprar semillas transgénicas.
-       Lava las semillas y colócalas en el frasco con agua (3 veces su volumen). La boca del frasco puede cubrirse con una tela delgada de media o gasa para que no entren los insectos. Procura usar envases medianos y/o grandes.
-       Evita colocar simultáneamente más de una clase de semillas, granos o legumbres en un mismo frasco.
-       Deja el frasco en un lugar obscuro y cálido: de 10 a 12 horas para la alfalfa, de 12 a 15 horas para las lentejas y soya.
-       Luego escurre el agua y enjuaga bien con agua tibia (la tela evitará que salgan las semillas).
-       Acomoda los granos a lo largo de la pared del frasco y vuelve a colocar el frasco en un lugar oscuro y cálido, enjuagándolos dos o tres veces los primeros días y luego una vez al día.
-       Cuando los brotes tienen de 2 a 3 centímetros de largo se exponen a la luz solar indirecta por espacio de unas 2 horas para que las hojas se pongan de color verde. Esto favorece el aumento de vitamina C y el sabor.
-       Los brotes de ajonjolí (sésamo) se amargan si están en germinación más de dos días, se aconseja consumirlos a más tardar 48 horas después de haber iniciado el remojo.
-      Si lo deseas puedes eliminar las cáscaras de las semillas antes de comer los brotes. Ponlos en una cubeta con agua y entonces las cáscaras flotan y se pueden recoger en la superficie.
Y así de sencillo, los brotes están listos para tu consumo. En lo personal tengo una debilidad por los germinados de girasol. Los como a lo largo del día con un aderezo a base de tahini  y recuerdo que el paraíso es en la tierra, aquí y ahora.
Aderezo:
Una cuchara sopera de tahini,
un cuarto de taza de aceite de aguacate,
un cuarto de taza aceite de ajonjolí,
soya a gusto.


No hay comentarios:

Publicar un comentario